Jesús es el Mesías divino, que como Esposo se entrega por la Iglesia, para hacerla su Esposa santa e inmaculada. La alianza nueva y eterna, entre Dios y los hombres, es una alianza nupcial, entre el Hijo de Dios hecho hombre y la humanidad convertida por la gracia en Iglesia, Esposa y cuerpo de Cristo. Esa alianza, a la que se entra por el bautismo, se actualiza en el banquete nupcial de la Eucaristía, participación del eterno banquete de bodas del Cordero.
Juan el Bautista, que no es el Mesías, se define a sí mismo como ‘amigo del novio-esposo’, que viene a desposarse con su pueblo; a él lo anuncia y se alegra plenamente de que Jesús posea a su esposa la Iglesia (cf. Jn.3,27-30).
El Obispo hace presente a Cristo Esposo, y su ministerio está al servicio del desposorio virginal de la Iglesia con su Señor. Pero, a su vez, no es el esposo, sino el que lo sirve con amor, el amigo del novio, que se alegra de que se realice y viva el misterio nupcial del Esposo y la Esposa.
Francia fue el modelo de nuestro laicismo excluyente que tanto nos ha empobrecido. Pero en Francia, asociaciones de diferentes extracciones y convicciones, salen a defender el matrimonio, la familia, la verdadera filiación y adopción. ¿Qué nos pasa a los uruguayos? ¿Hemos perdido la capacidad de pensar, de cuestionar? O ¿sólo podemos salir a la calle por razones políticas o por plata? La incapacidad de reaccionar ante una ley que destruye el matrimonio, la familia y que hace de la adopción un asunto de los adultos y no un derecho del niño, cuestiona nuestra sociedad, nuestras opciones, el valor que le damos a lo que importa. Por cierto, también nos pone en cuestión a los creyentes y a la Iglesia, tanto a los laicos que tienen la vocaci ón de ocuparse del mundo - y se trata de leyes y del Estado,de la familia y la sociedad - como a los pastores, que debemos guiar para que la comunidad cristiana sea fermento en el mundo ...
En estas últimas semanas ha reflotado la temática de la laicidad y la libertad, principalmente por dos circunstancias. En primer lugar la comunidad católica de Montevideo, en la persona de su representante y cabeza, el Arzobispo Cardenal Daniel Sturla, ha pedido la autorización para poner una imagen de María , la Madre de Jesús, en un espacio público. En seguida surgieron algunas personas muy ofendidas y sensibles porque va contra sus creencias o certezas. Como suele suceder ese clamor y rasgarse las vestiduras surge cuando se trata de un símbolo cristiano o precisamente católico. Porque en realidad, hay recuerdos, imágenes y nombres tan variados en nuestras ciudades, que no parece tan claro que lo único peligroso sea una imagen cristiana. ...
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