CARTA DE ADVIENTO de 2018


 
Queridos hermanos de la Iglesia que peregrina en Canelones.

En este Primer Domingo de Adviento comenzamos un nuevo año litúrgico, un nuevo año de gracia, de participación en el misterio de Cristo y de la Iglesia.
Nos renovamos en la fe de la segunda venida de Jesús, de su juicio veraz sobre todo hombre, y en la esperanza de su misericordia, aguardando el reino eterno: entonces seremos semejantes a Él porque lo veremos tal cual es.

Quiero en primer lugar invitarlos a vivir este tiempo del Adviento con una gran acción de gracias por cuanto el Señor ha ido haciendo en nosotros, porque a nosotros siervos débiles nos ha llamado y consagrado a su santo servicio. Todo está bañado por la luz de Jesús, el enviado del Padre y el don del Espíritu Santo.

En 2017 el centro de nuestra reflexión común estuvo en Jesucristo, Palabra del Padre; este año dimos preferencia a su anuncio, en el kerigma de Jesús muerto y resucitado glorioso. No debemos dejar ni la escucha y obediencia a la Palabra de Dios, ni el aguijón a anunciar y dar testimonio de la alegría del Evangelio.

Ahora, en segundo lugar, siguiendo este itinerario, para el año que comenzamos y continuará en todo 2019, quiero invitarlos a que, dentro del camino normal de cada cristiano, de cada comunidad y de las celebraciones de la Iglesia, pongamos dos acentos.
            Los invito a profundizar en la novedad de la iniciación a la vida cristiana, bajo la mirada de la Virgen María.

1)      Pongamos la atención en los sacramentos de la iniciación cristiana, en el bautismo y la confirmación y la nueva creación que ellos nos dan. Estos sacramentos nos hacen parte del misterio de Cristo y de la Iglesia: por la unión con Jesús y la plenitud del Espíritu Santo nos llevan al  Padre.

En este camino,
·         Queremos valorar el don de Dios.
·         Buscamos ser más fieles a esta gracia y realidad
·         Somos invitados a renovar el anuncio misionero de la novedad del ser cristiano.

2)      Al mismo tiempo el año que comenzamos queremos que sea un camino de la mano de la Virgen María. En ella vemos toda la santidad que Dios quiere regalarnos en su Iglesia. Los obispos nos invitan a la consagración del Uruguay a la Virgen en noviembre del 2019. Por eso, buscamos que el camino de este año nos lleve a renovar nuestra realidad de pueblo consagrado a Dios, por medio de la consagración a María. 

Por último, pasando a una  dimensión distinta de la vida diocesana, les  hago otro llamado.  Los invito a participar activamente en el programa de financiación de la Diócesis, llamado NUESTRA IGLESIA CANELONES.

·         En estos días se les repartirá información y también se les interesará acerca de este programa.
·         Cada vez más hemos de hacernos responsables también de las necesidades económicas de nuestra vida diocesana.
·         Los invito a ayudar con nuestros recursos, generosamente, según la capacidad de cada uno.
·         Sobre todo les pido que nos hagamos promotores de esta campaña, que busquemos personas, instituciones, grupos que puedan dar su colaboración.
·         Como aparece en el folleto, las formas son diversas.

Que el Señor Jesús, que vendrá en gloria y majestad, que es nuestra esperanza definitiva, él que vino en la humildad de nuestra carne y padeció nuestras debilidades, él que por los sacramentos del bautismo  y la confirmación nos hace suyos y nos sella con el Espíritu, él mismo por la mediación de María, nos regale un agraciado año litúrgico y pastoral.
            Que en el inicio del Adviento se realice en todos nosotros lo que la Iglesia canta el primer Domingo: a ti elevo mi alma, a ti mi Dios y Señor. (S. 24,1).
            Los bendigo de corazón

                       X Alberto, obispo de Canelones.

Canelones, 21 de noviembre de 2018, memoria de la Presentación de Santa María.

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