domingo, 28 de agosto de 2016

ACERCA DE MIS VISITAS

        Mientras se hacía mucho ruido, no quise entrar en una discusión tan enrarecida. Pero, por otra parte, creo que algo debo compartir
      1) Con respecto a los pedidos de informe de los representantes nacionales, no tengo nada que decir: ellos preguntan lo que quieren y les informarán los que deben hacerlo. Son los mecanismos del Estado.

           2) Con respecto a mis visitas a algunas instituciones de enseñanza, creo que se hizo un mar de una cañada.
a) En primer lugar, no  hay que asustarse con el número de visitas: dado el ritmo de las giras de este obispo, es posible que visite la misma institución una vez en 10 años y lo más probable es que nunca vuelva a pasar.  El hecho no da para alarmarse: ni yo,  ni los alumnos y probablemente ni los directores nos encontraremos en ese tipo de visita más de una vez en la vida.
b) Segundo: he avisado a través de los canales normales y he hablado directamente con quien corresponde.
c) He tenido una grata experiencia en las instituciones de enseñanza, de conducción pública o privada, que me recibieron de distintas formas, según lo consideraron los directores.  Ha sido enriquecedor para mí y creo que también para los otros. Formamos parte de una sociedad integrada y diversa. Es bueno oír y ser oído.
Además todos tratamos con las mismas realidades, procurando ayudar. En algunos medios,  sobre todo en los más vulnerables, la comunidad católica tiene diversos servicios dirigidos a la promoción de las personas, que frecuentemente son también estudiantes de los centros. Es común que haya complementación de servicios y de visiones.
Por todo esto quiero agradecer públicamente esos encuentros civilizados, entre gente que piensa libremente, en una sociedad plural, que reconoce distintas pertenencias.

     3) No es éste el momento de plantear una discusión acerca de la laicidad y sus interpretaciones. Pero me permito recordar que no es un dogma de fe.  Es natural que los cristianos aceptemos dogmas revelados,  pero estos marcos de interpretación – como el llamado principio de laicidad permiten distintas formas de aplicación, de variación en el tiempo.

Por si a alguien le interesa, recuerdo que, cuando se dio la discusión parlamentaria acerca de la cruz del Papa, escribí sobre el tema (Alberto Sanguinetti Montero, Amor, verdad y gratuidad, Buenos Aires 1997, p.279-318, cap.11, Religión y laicidad a fines del siglo XX).

Sé muy bien  que hay distintas interpretaciones, incluso encontradas con lo que yo pienso. Sé también que para algunos es un caballito de batalla, para excluir a grupos de la vida social y pública. Pero al menos hay que tener la sinceridad de aceptar la discrepancia.
En los hechos la ley de educación dice que la enseñanza está abierta a todas las ideas y creencias. 
Aunque no sea políticamente correcto, pienso que no estaría fuera de lugar que, si alguna vez visitara una institución un gran rabino, éste diera una charla sobre judaísmo y le hicieran preguntas: los alumnos pueden pensar y alguna vez oír de creencias directamente del que las tiene y no de quienes se oponen. Hace muchos años, no siendo obispo, me invitaron a hacer una presentación sobre la cultura medieval para un instituto de formación docente: los estudiantes quedaron muy contentos, aprendieron mucho – incluida la profesora de literatura que no era creyente y me invitó –; también era patente la poca y errada información que tenían.
Pero nadie se asuste: en estos días no fui invitado a dar charlas sobre catolicismo a los alumnos. Conversé francamente con adultos responsables de instituciones.
      4)  Algunos creyeron encontrar en este obispo al mismo demonio, porque dicen que soy un duro crítico de José Pedro Varela. Más allá de que lo sea  o no, critiqué que solamente haya que repetir lo que dijo Varela, como si fuera palabra sagrada. Porque – creo – se puede evolucionar y pensar distinto.
    5) Si bien no es nuevo, no deja de ser curioso que quienes se dicen no creyentes, ateos o agnósticos, pretendan dictaminar lo que es una religión. La religión – dicen algunos – es un hecho del ámbito privado.
Perdón, lo será según su concepción. ¿Acaso se aceptaría decirle a un marxista que su pensamiento es del ámbito privado y no puede presentarlo en ningún nivel de enseñanza?
La Iglesia cristiana, que se cree fundada por Jesucristo, aun cuando era chica, minoritaria y segregada en medio del Imperio, siempre se supo un pueblo, orgánico y público,  no la reunión de un grupo intimista.  Obedecía a las autoridades y rezaba por ellas, pero se presentaba como cuerpo social y no aceptaba quemar incienso ante la figura de los emperadores.

Abramos la cancha, que saldremos todos ganando, en especial las nuevas generaciones, que ya tienen verdaderos problemas, no la visita de este servidor.

martes, 5 de julio de 2016

¿UN DIA DEL PATRIMONIO INTEGRAL E INTEGRADOR O DISGREGADOR?

             El Día del Patrimonio ha sido una vivencia de tiempo y lugar que nos hace reencontrarnos pacíficamente y de forma libre e integrada no sólo con nuestro pasado y nuestros mayores, sino también entre nosotros, los orientales actuales. Vivimos con mesurada alegría el movernos de aquí para allá, hacer fila y deambular con gente que no conocemos, con los cuales nos sentimos aunados en ese patrimonio, en la patria de nuestros mayores y del presente.
            Los primeros años dentro de la inmensa gama de ofrecimientos, se nombraba una persona fallecida connotada por su influjo en el patrimonio (Livni, Pivel Devoto, Campos…). A partir de 2005 se comenzó a recordar especialmente áreas muy abiertas (Patrimonio sonoro,... el lenguaje de los uruguayos, la arquitectura en el Uruguay).
            Este año 2016, en cambio, tiene un sesgo políticamente correcto, con aire de propaganda: EDUCACIÓN PÚBLICA, Patrimonio Nacional. Es muy bueno que, en medio de tantas carencias y búsquedas, se resalte el valor patrimonial de la Educación en nuestro país, nuestra historia, nuestro pueblo.
            Sin embargo, tratándose precisamente de patrimonio, uno se pregunta qué significado tiene “pública”, en el título indicado. Sería hasta ridículo, ver como patrimonio nacional sólo la educación estatal o de conducción estatal, porque a la Educación Nacional, o la Educación Uruguaya contribuyeron y contribuyen múltiples actores e instituciones.
            Por eso, tratándose de cultura y patrimonio, en el que hay que ser bien amplios e inclusivos, el día del Patrimonio de 2016 debe entenderse como atendiendo a la EDUCACIÓN NACIONAL, en todos sus formas. Reducirlo a lo estatal es totalmente contrario a la historia y al patrimonio nacional.
            Para peor, hay un subtítulo: Integral, integradora, integrada. ¿Por qué digo para peor? Porque el día del Patrimonio no es para pasar consignas, sino para valorar el patrimonio y encontrarnos unidos. Por eso no necesita slogans, que quieran afirmar– como diría Vaz Ferreira – falsos dilemas o paralogismos de falsa oposición.
            La Escuela estatal no es tan integral en su saber. En los hechos lleva a un desconocimiento grande de muchas cosas, como por ejemplo, no da un buen lugar al conocimiento de las religiones y, aunque sea en forma cultural, de la religión católica, sin la cual no se entiende, por ejemplo, a Artigas – católico confeso y práctico en toda su vida – ni las fiestas, ni la pintura occidental.
            Suena digo a slogan de la cultura obligatoria uruguaya. Se repite por todas partes que la cohesión social se la dio al Uruguay la escuela pública (= estatal).  Ciertamente es muy  importante su contribución. Pero no se puede esconder la obra de tantos colegios católicos en barrios y pueblos. Algunos llegaron antes que el Estado, como en S. José de Carrasco (que entonces no era de clases medias, sino de quinteros y trabajadores), el Colegio San Leonardo y la Escuela de las Clarisas atendieron antes que se abriera escuela pública alguna.
            Además en esa  integración, en el salir de la pobreza, en acompañar a los huérfanos y abandonados, no sólo enseñándoles materias, sino acompañándolos en su desarrollo, ¿se puede desconocer la presencia de las religiosas en los asilos, los Talleres de Don Bosco y la cantidad de academias en todos los barrios? Los que escriben esos títulos verdaderamente excluyentes ¿nunca se encontraron con algún hombre cuidado, alimentado y formado por el P. Borrazás en Tala?
            Tratándose de patrimonio, ¿no hay que recordar la enseñanza de religiosos desde la Colonia y los comienzos de la República? ¿José Pedro Varela no estudio en los PP. Escolapios? Para los acendrados artiguistas, ¿Artigas ya anciano no dedicaba largos ratos a enseñar el catecismo a los niños? ¿Puede haber evocación del Patrimonio sin una rememoración histórica desprejuiciada y amplia?
Recordando el Bicentenario de la apertura de la Biblioteca Nacional, algún jerarca – con error histórico y conceptual – afirmó que Artigas dio órdenes al P. Larrañaga de hacer la biblioteca, cuando fue de éste la iniciativa ya en 1815, y quien la llevó adelante. Artigas secundó las ideas de Larrañaga. Por otra parte el primer fondo de libros fue donación del difunto P. Pérez Castellano, de los PP. Larrañaga y Guerra y del Convento de los Franciscanos.
            Asimismo la enseñanza que imparten distintas instituciones de enseñanzas, haciendo presente culturas diversas y afines (inglesa, francesa, italiana, norteamericana) o con otras ideologías (incluso atea y de raíces masónicas), ¿no enriquecen y aportan a la Educación Nacional?
            El Día del Patrimonio no fue creado para pasar consignas, ni para dividir y oponer, sino para aprender con calma, gustar y compartir las riquezas recibidas.
            ¡Qué gran patrimonio la Educación Pública!, el servicio público de educar, llevado adelante por tantos actores, que forma parte de un río muy rico, complejo y que no ha de ser monopolizado, ni por el Estado, ni por ideologías y grupos de poder.
            Por eso que el Día del Patrimonio, evoque la Educación Pública como evocación patrimonial, de forma Integral (= todos los que educan y en todos los tiempos), integradora (= sumando y no oponiendo), integrada (= formando parte de una unida compleja  y rica).
              Hay mucho para celebrar del patrimonio de la Educación Pública Estatal, en el ámbito de todo el sistema educativo, Y nos alegramos. Pero también incluimos  en el patrimonio nacional - que de eso se trata - la libertad de educar en diversas formas y de elegir la elección de distintas maneras. Y también hay mucho para celebrar de este gran patrimonio.
           
            Sean los orientales tan ilustrados como valientes.  Feliz día del patrimonio.

sábado, 2 de abril de 2016

¿Pascua?

Entre diversas reflexiones pascuales, me pareció interesante la del Dr. Ignacio de Posadas, aparecida en el diario El País. Por eso, la  transcribo


¿Pascuas?
¿Y a mí: qué? ¿Qué interés puede tener la Pascua para un no creyente?

La creación es algo mucho más fácil de aceptar. De hecho, que la maravilla del mundo, su naturaleza, el cielo y sus estrellas, en fin, todo lo que somos y todo lo que nos rodea, con su belleza, su infinita variedad y su orden, sea fruto de una casualidad espontánea, rechina al entendimiento mucho más que la existencia de un creador, a quien el hombre siempre llamó Dios, dios o divinidad.
Santo Tomás de Aquino, en su Summa Theológica, destina muy poco espacio a las constataciones sobre la existencia de Dios, no -co-mo algunos sostienen- porque no se sentía muy seguro de ellas, sino porque el punto es tan obvio que no requiere mayor desarrollo. Todo su esfuerzo e inspiración está en la siguiente parte: ¿cómo es ese obvio Dios creador?

Ahí es donde la Pascua viene a cuento.

La Pascua es mucho más difícil de entender y de saber (en su etimología latina), que la creación. Aunque su clave está, precisamente, en la creación. Porque la clave de la creación es el amor: ¿qué otra fuerza puede explicar la maravilla del mundo y lo insólito de nosotros mismos? ¿A quién se le pudo ocurrir crearnos? ¿Por qué? ¿Para qué?

Que la clave de la creación sea el amor es bastante lógico, aunque a la vez insondable.

Pero el Cristianismo nos habla de un amor todavía más enorme, más insondable, incomprensible, hasta misterioso.

Ahí está la Pascua.

La Pascua es el súmmum del amor: dar la vida por otros.

Pero: no es cualquiera que la da.

No la da por cualquier motivo.

No la da de cualquier manera.

Es Dios, el creador, que da Su vida, a Su Hijo, por los-otros, nos-otros y que la da no como premio por los logros maravillosos de esos otros, o como retribución por todo lo que nos acordamos de El, sino pa- ra sacarnos del pozo en que, por las nuestras, nos clavamos.

Y la manera elegida, libremente, es una caracterización fortísima de ese amor. No es por un acto de magia, siquiera de magnanimidad: es el ejercicio del amor a partir de sus raíces más profundas: en el dolor y en la humillación.

La creación es una apuesta al amor. La Pascua es la redoblada de esa apuesta. La demostración de que no fue cosa de una vez, un solo acto de amor con la creación y después, arréglate como puedas. La Pascua es Dios en la cancha: el partido permanente del amor. La señal de que Dios es amor.

Y aquí vale un aparte, pensando precisamente en quienes no creen: Dios no está en el negocio del “branding”. No vende un producto. Si no querés comprometerte con credos e iglesias, empezá por amar. “Dios es amor” dice San Juan “y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él”. San Agustín, que era más extremista, se anima a decir: “ama y hacé lo que quieras”.

La Pascua contiene además el énfasis sobre una veta especial del amor: el perdón. Algo que el papa Francisco ha querido enfatizar proclamando el Jubileo de la Misericordia. “El nombre de Dios es Misericordia”, formula certeramente Francisco.

Contra todo esto se suele contraatacar con las miserias de los cristianos y de la Iglesia, desde sus sumos pontífices a sus cristianos de a pie, pasando por curas, obispos y cardenales, con tantos ejemplos de defectos y bajezas. Muchos ven allí la prueba que destruye la fe: “qué me venís a hablar de Dios con lo que hizo el Papa tal, el cura cual”…

Y, sin embargo, ahí precisamente hay un fortísimo indicio de la existencia de Dios.

Esa larga historia está salpicada de miserias pero es esencialmente la crónica, increíble, de cómo, con todo eso, el amor de Dios es vivido y proclamado hasta hoy, por y a través, de todos esos pecadores que tratan de ser parte la Iglesia.

Entonces, ¿cuál podría ser verosímilmente el interés de un no creyente por la Pascua?

Bueno, la evidencia histórica de que, en nuestro mundo trenzado de dudas, enfrentamientos, renuncios y falsedades, sigue ahí una realidad de amor y entrega entre héroes y flojos, que habla de algo mucho más fuerte que nuestra miseria humana.

Da que pensar….

¡¡Felices Pascuas!!

sábado, 26 de marzo de 2016

CRISTO RESUCITÓ. DIOS SE INTERESA POR NOSOTROS.


Amigos.
Miremos los hechos. Abramos los oídos.
CRISTO RESUCITÓ. Él vive y reine y sale a nuestro encuentro.
Lo primero que nos anuncia su palabra y vida, su muerte y resurrección es que DIOS SE INTERESA POR NOSOTROS: Él nos busca.
Estamos viviendo en una humanidad que quiere organizarse como si Dios no existiese, como si Cristo no hubiera muerto en la cruz. En  una cultura cerrada a la gracia del Resucitado, queremos construir una felicidad alejándonos de la verdad de la creación, del perdón de Dios y sus mandamientos y de la vida nueva de hijos de Dios.
            Nos autoconvencemos en nuestra suficiencia, pensando y obrando como si lo único que importara fueran nuestros actos.
¡El Viernes Santo se usa como fecha de partidos de selecciones!
            Ya no hay lugar para el silencio y para mirar el amor de Cristo crucificado.
Sin embargo de esa misma sinrazón, nos sigue salvando Jesús desde lo alto de la cruz. ¡Miremos a Jesús crucificado!
            Se quiere organizar la convivencia social acallando al Maestro de las Bienaventuranzas, se piensa la felicidad humana en oposición al orden de la creación, a la ley natural, salteándose los mandamientos de la ley de Dios  y la enseñanza del Padre de las misericordias.
Esta invención irracional destruye el sentido del ser humano, de su alma y de su cuerpo. Con ficciones se opone al matrimonio y a la familia. En lugar de de crecer y multiplicarse, la opción es negar la  procreación. Fijémonos que el sistema muestra como gran resultado que entre nosotros legalmente matamos a más de 9000 criaturas por año, casi un 25 por ciento con respecto a los que nacen.
PERO JESUCRISTO IGUALMENTE SIGUE INTERCEDIENDO POR NOSOTROS, NOS LLAMA Y SALE A NUESTRO ENCUENTRO.
Como Él lo había anunciado, al tercer día, el Domingo, resucitó y se apareció a sus discípulos descreídos y sin esperanza. Ellos fueron transformados por su nueva presencia. CRISTO RESUCITADO ES LA VERDADERA NOVEDAD DE LA HISTORIA HUMANA. SU PRESENCIA TRANSFORMA AL HOMBRE.
Su humanidad participa de la inmortalidad y plenitud de vida propia de Dios. Y Él vive, reina, actúa, salva.
            No es que nosotros tenemos que empujar a Dios para que se ocupe de nuestras cosas. No. Es Dios quien nos ama primero y quien se interesa por nosotros. Se interesa con amor, misericordia y fidelidad.
            DIOS  SE INTERESA POR NOSOTROS Y NOS BUSCA Y NOS LLAMA. Y no pensemos que lo hace porque esté obligado, porque nosotros se lo exigimos. No. Dios se interesa por nosotros y nos busca, porque nos quiere. Está ligado por su amor y misericordia, de modo totalmente libre.
             DIOS SE INTERESA POR NOSOTROS y nos busca con misericordia.
Cristo resucitado, vivo, nos interpela. Nos dice: “He aquí que yo estoy a  la puerta y llamo, si alguno me abre, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Apoc. 3,20).
            Dios en Cristo sale a nuestro encuentro, se interesa por nosotros y nos busca.
La Iglesia nos trae esta invitación y búsqueda de Dios, por su palabra, ¡Oigamos la predicación del Evangelio!
Cristo vivo nos habla por el testimonio de los santos: ¡miremos a Teresa de Calcuta!
Jesús nos da la vida nueva ya ahora en los sacramentos de la Iglesia: ¡recibamos los sacramentos!.
            La Iglesia no intenta crecer en número para ser más grande o fuerte, como algunos creen. La Iglesia no junta gente para sí misma.
La Iglesia de Cristo, es el cuerpo en que obra Cristo Resucitado: hace presente que Dios se interesa por nosotros, que sale a nuestro encuentro y que nos ofrece su misericordia y una vida nueva, en justicia y santidad verdadera.
            Les deseo a todos el encuentro con Cristo Resucitado.

FELIZ Y SANTA PASCUA DE RESURRECCIÓN.

jueves, 10 de marzo de 2016

MOLOCH, la MORTALIDAD INFANTIL y el ABORTO.

La información que leemos es impactante: Mortalidad infantil en Uruguay baja a mínimo histórico.
¡Albricias!
Más aún si aceptamos la consideración que aparece en Wikipedia y que es un sentir común. “Las tasas de mortalidad infantil en los distintos países se han reducido en los últimos decenios y han sido una de las claves para el aumento de la esperanza de vida y la eficiencia reproductiva”. ¡Viva la esperanza de vida y la eficiencia reproductiva!
Sin embargo, es necesario leer todas las noticias. También es necesario razonar. Sí es bueno pensar con un poco de razón crítica.
¿Qué significa ese mínimo histórico de mortalidad infantil?
En nuestro país nacen unos 45.000 niños al año, de los cuales, según la exaltada tasa de 7,7 por 1000, mueren unos 347 en el primer año de vida.
¡Grande el éxito del mejoramiento de la llamada salud reproductiva!
Pero hay que usar la razón y ver el conjunto.
En el Uruguay – aparece en el mismo conjunto de noticias – se matan 26 seres humanos en el seno materno por día y va en aumento. Es decir no nacerán por causa de ser muertos voluntariamente  unos 9300 en el año… y va en aumento.
Entonces al 7,7 que mueren el primer año, hay que agregarle 20,66 % que se matan con técnicas médicas ¡Vaya salud  reproductiva! 28,3 % de los engendrados sabemos que mueren: 7,7 después del parto, 20,66 % descartados y tirados voluntariamente a la basura por la  sociedad uruguaya en su conjunto, por el Estado que ataca los derechos humanos de los seres humanos más débiles y por la responsabilidad humana, aún de sus madres y padres.
Por supuesto en esos casi 10.000 humanos muertos por año muchos están algunos que nacerían con dificultades para su desarrollo y muchos sanitos.
¡Matando a quienes pueden traer problemas o los traen así cualquiera saca una buena estadística! Pero no se trata de salud, sino de selección por muerte de los que se quieren dejar vivir. En realidad en el Uruguay aumenta la mortalidad de seres humanos engendrados. Mueren más y matamos más. Entonces en realidad estamos antes el aumento de la desesperanza de vida (de los engendrados) y la ineficiencia reproductiva (porque de los reproducidos 28 % no llegan al año y medio de vida).

MOLOCH era una divinidad fenicia que extendió su culto por el Mediterráneo. Los sacrificios preferidos por Moloch eran los niños, especialmente los bebés. Con estos sacrificios los creyentes creían que sostenían en buen orden el universo.
Así también este neomaltusianismo, esta eugenesia y esta ciencia del orden rinden culto a una divinidad falsa, la de sus propios proyectos, el fin que le han dado a la vida: organizarla según su propia voluntad, aún a costa de la destrucción de los vivientes en el altar de la estadística, falseada, en aras de un bienestar autodefinido.
Con palabras mágicas como “salud reproductiva” aplicada a la destrucción de embriones y fetos humanos, se rinde culto al propio proyecto de bienestar de los que supuestamente estamos bien, al costo de la destrucción de seres humanos vivos.
Los sumos sacerdotes de este culto destructivo dirigen desde los organismos internacionales y desde el poder el disciplinamiento de todos en esta antigua religión. También Amnistía Internacional ataca los derechos de los engendrados y persigue artificiosamente a quienes se oponen al genocidio del aborto.
Por eso, los responsables pueden afirmar que “el sistema cada vez funciona mejor” y hay que estigmatizar a los que no se rindan a Moloch. Incluso se asegura que la destrucción se vaya a llevar a cabo, dado que el sistema tiene como objetivo interrumpir el embarazo (=de destruir al pequeño)”.
Ya sé que alguno se va a enojar, porque no es modo de hablar de cosas tratadas de maneras tan serias y científicas – verdaderos engaños -  con la verdad de los hechos en defensa de los seres humanos. Como tantas otras veces el culpable es el que señala los hechos y llama a las cosas por su realidad.
A muchos molesta que haya objetores. Se rechaza que nos lamentemos por ser un pueblo que destruye a sus hijos, de madres marcadas en su psiquis por destruir al fruto de sus entrañas. Y sin embargo quien ha oído el clamor de los corazones sabe cuánto llanto, verdadero sentido de dolor, hay en quienes han abortado. ¡Cuánto daño se les hace a las mujeres impulsándolas a la destrucción del hijo en sus entrañas!
Se quiere acallar las conciencias y los gritos de la razón. Se induce a no llorar por esos muertos, ni gritar en su nombre, ni denunciar los engaños y las muertes. También “durante el sacrificio, los sacerdotes del templo (de Moloch) hacían sonar tambores, trompetas y címbalos, de manera que no oían los llantos de los niños. Asimismo a las familias de las víctimas les estaba prohibido llorar” (Metapedia).
La antigua religión pagana suple la realidad y se deja llevar por los temores y se entrega al culto a la destrucción, ahora con métodos científicos, con fines muy parecidos al fuego devorador del altar de Moloch.
Se crea una cultura que trata como fin bueno el aborto masivo y los supuestos logros estadísticos fruto de esas manipulaciones.
Dentro del engaño, como lo hacían los sacerdotes del culto a Moloch, se nos dice que todo esto es para frenar las consecuencias del embarazo adolescente
¡Qué injusticia que ni siquiera se mencione cómo educar para una maternidad y paternidad humana, ética, responsable, cargada de amor y respetuosa de la verdad de la naturaleza! De ello ni una palabra, no sea que se le dé entrada a una lectura moral de la sexualidad. Cuando es el caso propio del ser humano inteligente – capaz de aceptar la verdad de los hechos – y libre, como para asumir el carácter humano y responsable de sus actos.
No. Engañemos a la juventud, sin enfrentar las pasiones, sin hacerse responsables de sus actos, sin elevar la conducta a la altura del matrimonio y el respeto de la vida humana. Con el culto a los dioses Venus, Eros y Moloch se guía la conducta humana.

Sin embargo, el camino digno es formar para la continencia y la castidad, que son las formas superiores de la sexualidad humana. Un sentido de la vida que incluya la responsabilidad moral de los actos y la entrega a los demás a la larga hace más felices.

viernes, 4 de marzo de 2016

¿NO SOMOS TAN IGUALES COMO SE DICE? Laicidad y libertad.

           
                En estas últimas semanas ha reflotado la temática de la laicidad y la libertad, principalmente por dos circunstancias.
          En primer lugar la comunidad católica de Montevideo, en la persona de su representante y cabeza, el Arzobispo Cardenal Daniel Sturla, ha pedido la autorización para poner una imagen de María, la Madre de Jesús, en un espacio público.
            En seguida surgieron algunas personas muy ofendidas y sensibles porque va contra sus creencias o certezas. Como suele suceder ese clamor y rasgarse las vestiduras surge cuando se trata de un símbolo cristiano o precisamente católico. Porque en realidad, hay recuerdos, imágenes y nombres tan variados en nuestras ciudades, que no parece tan claro que lo único peligroso sea una imagen cristiana.
            Se argumenta que va contra la laicidad. Esta palabra – como sucede con el lenguaje humano – tiene diferentes contenidos y se usa como piedra de toque en muchos juicios. Incluso ha cambiado de aplicaciones,  como cuando comenzó a emplearse con respecto a la politización e ideologización de la enseñanza, porque en su origen estaba referido a la religión.
            Es sabido que a veces ‘laicidad’ se refiere a una cierta neutralidad del Estado ante las religiones, que permita la libertad de cultos o libertad religiosa, sin reprimir ni coaccionar la conciencia ni el ejercicio de la vida según la propia religión.
En otras ocasiones, a causa de la ‘laicidad’ se afirma una prescindencia tal de la religión que tanto los organismos del estado como las personas tienen que aparecer todas como si no hubiera creyentes y la religión quedara fuera de la existencia humana. Más aún se ha usado la ‘laicidad’ como un veto absoluto a toda presencia pública de lo religioso en la vida de la sociedad organizada.
Entre nosotros es sabido que frecuentemente se usó la ‘laicidad’ como arma para excluir lo religioso de la vida pública, como si fuera más puro y republicano no tener fe o no manifestarla, a lo más concediendo la religión en el ámbito privado – lo cual no es ninguna concesión –. También sincerémonos: en concreto el argumento de la laicidad ha sido usado por determinados grupos mayoritariamente contra la religión que asocia a una gran parte de la población: la Iglesia Católica. Es decir, para obstaculizar la presencia católica en la vida del país.
El argumento es que cualquier símbolo religioso afecta la libertad de los demás. Pero parecería que no fuera así con símbolos masónicos que tenemos en la misma plaza Matriz o Constitución.
             No deja de ser curioso que no se levante la voz para señalar cuánto atenta a la neutralidad del Estado el que haya tantas eles mayúsculas y tantas ruedas en espacios públicos, con sus respectivos nombres, siendo que se trata de signos de asociaciones que agrupan a un puñado de personas privadas.
¿Por qué si el símbolo es religioso ha de estar proscrito del espacio público y si el símbolo o persona es conocida por otras dimensiones de lo humano – o de otras asociaciones – sí puede ser aceptado en el espacio público? ¿Algunas asociaciones, personas o ideas tienen un derecho que es denegado a otros?
            En concreto, nadie puede dudar que María ha sido y es fuente de inspiración para muchos uruguayos a lo largo del tiempo y es importante para una gran cantidad de hombres y mujeres, en sus vidas, en sus pensamientos, en su inspiración.
            Doy por descontado que para otros no es así y que puede fastidiarle hasta su nombre. Pero eso sucede también con los políticos, escritores, militares, sindicalistas, y gente de todo tipo que son evocados en estatuas, calles y placas.
            Entonces, a no ser que su imagen sea  una incitación al desorden moral o a la subversión de las leyes legítimas, a nadie debería ofender que esa mujer que es importante para un numeroso grupo de ciudadanos pueda tener una imagen pública
            La segunda alerta cobijada bajo el término ‘laicidad’ ha sido la declaración del Diputado Amarilla de su sometimiento a la ley de Dios por encima de todo.
            Algunos han declarado temores diversos.
            Pero es más que claro que toda conciencia recta indica que ha de someterse a la verdad con total entrega. Es cierto que los humanos tanteamos donde está la verdad y discrepamos sobre cómo encontrarla. Sin embargo no se le niega el derecho a presidir instituciones del Estado a quienes con semejante seguridad sostienen otras doctrinas pertenecientes a distintos sistemas y asociaciones, que son diferentes de las del diputado Amarilla. ¿O no hay ideologías afiliaciones y hermandades en el Parlamento?
            En estos temas no habrá nunca soluciones puras – porque hacen a la diversidad de posturas y a la complejidad de los derechos que están en juego. En el fondo siempre hay una puja, cuando no una lucha, por extender la propia cosmovisión y – a menudo – el poder de los que en torno a ella se agrupan.     
            Por eso, conviene no ser tan dogmáticos en el uso de la ‘laicidad’ y no ser tan temerosos que otros ocupen espacios y expresen sus principios.

            Un poco de ‘diversidad’ en la comprensión de la laicidad, un poco de mayor respeto por la libertad religiosa – sin imponer una idea de lo que debe ser la religión – y de la libertad simplemente nos viene bien. Muchos ukases hay en la cultura uruguaya, que no nos hace tan libres como decimos ser.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

APROBACIONES Y CRÍTICAS. LIBERTAD PARA HABLAR DE JESÚS.

Ante mi mensaje de Navidad hubo muchas aprobaciones y también críticas.
Alguien se enojó mucho y salió a darme muchos consejos.
Agradezco toda sugerencia, pero creo se equivoca.
Curiosamente me endilgó el dicho de Fidias: zapatero a tus zapatos, y él, un político, me indicó cómo debía trabajar de obispo. Perdón: zapatero a tus zapatos.
1) Quédese tranquilo el Sr. Diputado, que estoy en comunión con el Papa Francisco. Ahora bien, con respecto al matrimonio natural y a las llamadas uniones homosexuales y el respeto por las personas, con distintas inclinaciones y conductas, él dice lo mismo que he dicho yo. Hay que informarse bien, no hacer lecturas superficiales.
2) Con respecto a la competencia de otras iglesias, también se equivoca. En el anuncio de la verdad del Evangelio, no medimos por competencia y ni por opinión pública, sino por fidelidad a la verdad. O ¿se cree que hablamos por agradar y buscar adeptos? No tengo ningún adepto, ni tampoco los busco.
3) La obligada cita a José Pedro Varela, muestra qué poco aire libre hay en el Uruguay para plantear las cosas. ¿O solamente podemos repetir lo que dijo un señor hace más de 130 años? Su pensamiento, en primer lugar es particular. Además está acotado en el tiempo. ¿No se puede ser un poco más moderno y plantear cosas diferentes? Pues es muy actual en la legislación de muchos países que se cumpla con el derecho a la información, con una razonable información de las religiones. Más aún que se cumpla con el derecho natural de los padres, dándole  espacio a la formación religiosa elegida para sus  hijos, también en la escuela  pública. Y no digamos cosas inexistentes con respecto a la información sobre Jesús y el cristianismo en la enseñanza de conducción pública en el Uruguay: es irrisoria, cuando no flechada en contra.
4) No dije que se 'promovieran' los valores religiosos en la Educación de conducción estatal. Dije que no se impusiera la ignorancia religiosa obligatoria, que no fuera como si no existiera Dios y la dimensión religiosa del ser humano - salvo algunas críticas destructivas que sí se dan - para que las nuevas generaciones tuvieran libertad para elegir.
5) Si mis ideas son obsoletas o no, tampoco me importa. Pero están vivas en muchas partes del mundo más avanzado. Las legislaciones para no sólo despenalizar, sino proclamar como un derecho la mayor matanza de inocentes de la historia abundan actualmente. Son presentes. Pero son terriblemente injustas y deletéreas. No por actuales se vuelven buenas.
Con respecto a los problemas de sectores políticos no opiné y no opino. Sí es verdad que un diario tituló como que mi mensaje iba  dirigido contra el partido gobernante. No voy a opinar sobre la libertad del titulador. De verdad el título no se desprende de lo escrito. Entre otras cosas porque lo políticamente correcto, a lo que en algunos puntos se opone mi mensaje, está difundido en diversos partidos.
¡Bienvenida la crítica! Ahora bien, escúchese también otro pensamiento.
Por otra parte, sólo tuve la libertad de anunciar, que el centro de la realidad es JESÚS. Además que ante él hay que poner en el centro lo que importa: nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el mundo presente. Y en esa piedad incluyo a Dios ¡muy actual! y también real.
En tercer lugar, reclamé que se dejara escuchar más, en la cultura y en la enseñanza  a Jesús, el principal  personaje y el principal mensaje de la Historia (al que por supuesto otros pueden no considerar así).
Me ocupé bastante de mis zapatos.
¡Feliz y santo 2016! con la luz de la razón y la hiperluz de Jesús.