sábado, 24 de septiembre de 2016

Día del Patrimonio, arte y liturgia. Atlántida. Canelones

EXPERIENCIA UNICA.

Día del Patrimonio en la Iglesia Cristo Obrero y Ntra. Señora de Lourdes de Estación Atlántida

Sábado 1º de octubre de 15.30 a 17.30

15.30: Arte y Liturgia en la obra de Eladio Dieste por Mons. Alberto Sanguinetti

16.00: Canto sacro por el Coro de la Escuela Universitaria de Música, dirigido por la Mtra. Ana Laura Rey.

16.30: Misa Solemne con canto gregoriano.

Domingo 2. En la Catedral Ntra. Señora de Guadalupe de Canelones.
15.30: Visita guiada y conferencia sobre historia  y presente de la Iglesia Catedral en su bicentenario. 

domingo, 4 de septiembre de 2016

La novedad que mueve el mundo: el amor de Jesús

        La Historia suele hablar de 'novedades' científicas, técnicas, pero sobre todo políticas e ideológicas.
        Así, por ejemplo, se proclama la novedad del iluminismo sobre el oscurantismo. No hay duda que tiene algo de verdad, porque un uso más libre de la razón hizo revisar fórmulas - sobre todo políticas - que podían renovarse. Sin embargo, los que siguen absolutamente al iluminismo como fuente de toda novedad, no dejan de repetir la limitación de horizontes, la falta de aceptación de dimensiones de la realidad del iluminismo cerrado a la fe, y particularmente a la fe católica. En los hechos el iluminismo liberal siempre coartó la libertad religiosa o buscó arrinconarla en el dormitorio de cada uno.
        Los marxistas proclaman continuamente la novedad de la visión de su maestro y repiten las mismas fórmulas. También se puede reconocer que señaló injusticias de las estructuras de poder y de la economía. Sin embargo, su sistema cuando se aplicó fue siempre totalitario, dejó millones de muertos y persiguió la libertad religiosa hasta límites terribles.
        En cambio, el Evangelio siempre abrió nuevos cauces de libertad. La Iglesia del siglo XIX,  continuamente despojada y cercenada por diversos intereses políticos e ideológicos,salió fortalecida en su empobrecimiento. Y la verdadera novedad fueron las múltiples frutos de santidad y de entrega que florecen en miles de vocaciones de amor a Dios y a los hombres, especialmente los más pobres, de servicio y de creatividad: en escuelas, hospitales, asilos. Por supuesto que se puede señalar las contradicciones y pecados de individuos, pero fue la gran  novedad del amor.

        Hoy miramos a Santa Teresa de Calcuta. Ella hace patente que la novedad más fuerte es el descubrir el amor de Dios y dejarse amar sin límites por Jesús. La fe cristiana no es una ideología, porque no es una idea, sino Jesús. Por supuesto que Jesucristo es también Verbo, verdad y vida, que ilumina la razón y la lleva más allá de sí misma. Pero es la verdad personal del Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí, por ti, por nosotros.
       Por eso mismo, la Madre Teresa, salteándose limitaciones étnicas, culturales, religiosas, es - en los hechos - fruto de la irrupción de la gracia divina, es planta regada por el amor de Jesús, y es hace presente la novedad del amor al prójimo, por encima de todo cálculo.

          Hoy, en distintos lugares del país la Iglesia católica reunió a centenares de jóvenes para celebrar la 38ª jornada nacional de la juventud. No interesan sólo los números.
         En la ciudad de Canelones se juntaron jóvenes de distintas partes de la Diócesis: de la Ciudad de la costa y costa de oro, del santoral y centro, con Sauce, de Pando y Barros Blancos, de Canelones, Juanicó, Cerrillos y Las Piedras,,,
        Mucha alegría, mucha búsqueda, profundizando en la santidad, el llamado de Dios y el amor al prójimo. Unidad y diversidad ¡qué fuerte su empuje! ¡qué novedoso el testimonio de los santos!
       Fue ocasión de ver, de tocar, palpar la novedad de Jesús que mueve al mundo.
No son sólo valores - que tienen su importancia - no son sólo ideas - que hay que desarrollar - no son sólo virtudes - que hay que adquirir -.
       Es el dejarse querer por el Padre, el recibir la misericordia del Espíritu, el escuchar el llamado de Jesús vivo, que invita a recorrer un camino siempre nuevo.
       Y ese camino es el de la santidad en todos los estados de vida. El matrimonio ilustrado por Luis Martin y Celia Guérin - padres de santa Teresita - , el Cura Brochero, un sacerdote rural, la Madre Teresa, religiosa consagrada al amor de Cristo y a su sed de amor a los más pobres de los pobres.
      En ellos todos y cada uno está llamado a la novedad de la santidad.
      Lo verdaderamente nuevo es que renovados en Cristo Jesús, seamos santos.
      Así la Iglesia está siempre viva, porque en ella vive Cristo Jesús. Y el ejemplo más palpable somos los pecadores que buscamos y recibimos misericordia y los santos que son la obra más maravillosa de las manos del Padre.


La novedad que mueve el mundo: el amor de Jesús

        La Historia suele hablar de 'novedades' científicas, técnicas, pero sobre todo políticas e ideológicas.
        Así, por ejemplo, se proclama la novedad del iluminismo sobre el oscurantismo. No hay duda que tiene algo de verdad, porque un uso más libre de la razón hizo revisar fórmulas - sobre todo políticas - que podían renovarse. Sin embargo, los que siguen absolutamente al iluminismo como fuente de toda novedad, no dejan de repetir la limitación de horizontes, la falta de aceptación de dimensiones de la realidad del iluminismo cerrado a la fe, y particularmente a la fe católica. En los hechos el iluminismo liberal siempre coartó la libertad religiosa o buscó arrinconarla en el dormitorio de cada uno.
        Los marxistas proclaman continuamente la novedad de la visión de su maestro y repiten las mismas fórmulas. También se puede reconocer que señaló injusticias de las estructuras de poder y de la economía. Sin embargo, su sistema cuando se aplicó fue siempre totalitario, dejó millones de muertos y persiguió la libertad religiosa hasta límites terribles.
        En cambio, el Evangelio siempre abrió nuevos cauces de libertad. La Iglesia del siglo XIX,  continuamente despojada y cercenada por diversos intereses políticos e ideológicos,salió fortalecida en su empobrecimiento. Y la verdadera novedad fueron las múltiples frutos de santidad y de entrega que florecen en miles de vocaciones de amor a Dios y a los hombres, especialmente los más pobres, de servicio y de creatividad: en escuelas, hospitales, asilos. Por supuesto que se puede señalar las contradicciones y pecados de individuos, pero fue la gran  novedad del amor.

        Hoy miramos a Santa Teresa de Calcuta. Ella hace patente que la novedad más fuerte es el descubrir el amor de Dios y dejarse amar sin límites por Jesús. La fe cristiana no es una ideología, porque no es una idea, sino Jesús. Por supuesto que Jesucristo es también Verbo, verdad y vida, que ilumina la razón y la lleva más allá de sí misma. Pero es la verdad personal del Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí, por ti, por nosotros.
       Por eso mismo, la Madre Teresa, salteándose limitaciones étnicas, culturales, religiosas, es - en los hechos - fruto de la irrupción de la gracia divina, es planta regada por el amor de Jesús, y es hace presente la novedad del amor al prójimo, por encima de todo cálculo.

          Hoy, en distintos lugares del país la Iglesia católica reunió a centenares de jóvenes para celebrar la 38ª jornada nacional de la juventud. No interesan sólo los números.
         En la ciudad de Canelones se juntaron jóvenes de distintas partes de la Diócesis: de la Ciudad de la costa y costa de oro, del santoral y centro, con Sauce, de Pando y Barros Blancos, de Canelones, Juanicó, Cerrillos y Las Piedras,,,
        Mucha alegría, mucha búsqueda, profundizando en la santidad, el llamado de Dios y el amor al prójimo. Unidad y diversidad ¡qué fuerte su empuje! ¡qué novedoso el testimonio de los santos!
       Fue ocasión de ver, de tocar, palpar la novedad de Jesús que mueve al mundo.
No son sólo valores - que tienen su importancia - no son sólo ideas - que hay que desarrollar - no son sólo virtudes - que hay que adquirir -.
       Es el dejarse querer por el Padre, el recibir la misericordia del Espíritu, el escuchar el llamado de Jesús vivo, que invita a recorrer un camino siempre nuevo.
       Y ese camino es el de la santidad en todos los estados de vida. El matrimonio ilustrado por Luis Martin y Celia Guérin - padres de santa Teresita - , el Cura Brochero, un sacerdote rural, la Madre Teresa, religiosa consagrada al amor de Cristo y a su sed de amor a los más pobres de los pobres.
      En ellos todos y cada uno está llamado a la novedad de la santidad.
      Lo verdaderamente nuevo es que renovados en Cristo Jesús, seamos santos.
      Así la Iglesia está siempre viva, porque en ella vive Cristo Jesús. Y el ejemplo más palpable somos los pecadores que buscamos y recibimos misericordia y los santos que son la obra más maravillosa de las manos del Padre.


domingo, 28 de agosto de 2016

ACERCA DE MIS VISITAS

        Mientras se hacía mucho ruido, no quise entrar en una discusión tan enrarecida. Pero, por otra parte, creo que algo debo compartir
      1) Con respecto a los pedidos de informe de los representantes nacionales, no tengo nada que decir: ellos preguntan lo que quieren y les informarán los que deben hacerlo. Son los mecanismos del Estado.

           2) Con respecto a mis visitas a algunas instituciones de enseñanza, creo que se hizo un mar de una cañada.
a) En primer lugar, no  hay que asustarse con el número de visitas: dado el ritmo de las giras de este obispo, es posible que visite la misma institución una vez en 10 años y lo más probable es que nunca vuelva a pasar.  El hecho no da para alarmarse: ni yo,  ni los alumnos y probablemente ni los directores nos encontraremos en ese tipo de visita más de una vez en la vida.
b) Segundo: he avisado a través de los canales normales y he hablado directamente con quien corresponde.
c) He tenido una grata experiencia en las instituciones de enseñanza, de conducción pública o privada, que me recibieron de distintas formas, según lo consideraron los directores.  Ha sido enriquecedor para mí y creo que también para los otros. Formamos parte de una sociedad integrada y diversa. Es bueno oír y ser oído.
Además todos tratamos con las mismas realidades, procurando ayudar. En algunos medios,  sobre todo en los más vulnerables, la comunidad católica tiene diversos servicios dirigidos a la promoción de las personas, que frecuentemente son también estudiantes de los centros. Es común que haya complementación de servicios y de visiones.
Por todo esto quiero agradecer públicamente esos encuentros civilizados, entre gente que piensa libremente, en una sociedad plural, que reconoce distintas pertenencias.

     3) No es éste el momento de plantear una discusión acerca de la laicidad y sus interpretaciones. Pero me permito recordar que no es un dogma de fe.  Es natural que los cristianos aceptemos dogmas revelados,  pero estos marcos de interpretación – como el llamado principio de laicidad permiten distintas formas de aplicación, de variación en el tiempo.

Por si a alguien le interesa, recuerdo que, cuando se dio la discusión parlamentaria acerca de la cruz del Papa, escribí sobre el tema (Alberto Sanguinetti Montero, Amor, verdad y gratuidad, Buenos Aires 1997, p.279-318, cap.11, Religión y laicidad a fines del siglo XX).

Sé muy bien  que hay distintas interpretaciones, incluso encontradas con lo que yo pienso. Sé también que para algunos es un caballito de batalla, para excluir a grupos de la vida social y pública. Pero al menos hay que tener la sinceridad de aceptar la discrepancia.
En los hechos la ley de educación dice que la enseñanza está abierta a todas las ideas y creencias. 
Aunque no sea políticamente correcto, pienso que no estaría fuera de lugar que, si alguna vez visitara una institución un gran rabino, éste diera una charla sobre judaísmo y le hicieran preguntas: los alumnos pueden pensar y alguna vez oír de creencias directamente del que las tiene y no de quienes se oponen. Hace muchos años, no siendo obispo, me invitaron a hacer una presentación sobre la cultura medieval para un instituto de formación docente: los estudiantes quedaron muy contentos, aprendieron mucho – incluida la profesora de literatura que no era creyente y me invitó –; también era patente la poca y errada información que tenían.
Pero nadie se asuste: en estos días no fui invitado a dar charlas sobre catolicismo a los alumnos. Conversé francamente con adultos responsables de instituciones.
      4)  Algunos creyeron encontrar en este obispo al mismo demonio, porque dicen que soy un duro crítico de José Pedro Varela. Más allá de que lo sea  o no, critiqué que solamente haya que repetir lo que dijo Varela, como si fuera palabra sagrada. Porque – creo – se puede evolucionar y pensar distinto.
    5) Si bien no es nuevo, no deja de ser curioso que quienes se dicen no creyentes, ateos o agnósticos, pretendan dictaminar lo que es una religión. La religión – dicen algunos – es un hecho del ámbito privado.
Perdón, lo será según su concepción. ¿Acaso se aceptaría decirle a un marxista que su pensamiento es del ámbito privado y no puede presentarlo en ningún nivel de enseñanza?
La Iglesia cristiana, que se cree fundada por Jesucristo, aun cuando era chica, minoritaria y segregada en medio del Imperio, siempre se supo un pueblo, orgánico y público,  no la reunión de un grupo intimista.  Obedecía a las autoridades y rezaba por ellas, pero se presentaba como cuerpo social y no aceptaba quemar incienso ante la figura de los emperadores.

Abramos la cancha, que saldremos todos ganando, en especial las nuevas generaciones, que ya tienen verdaderos problemas, no la visita de este servidor.

martes, 5 de julio de 2016

¿UN DIA DEL PATRIMONIO INTEGRAL E INTEGRADOR O DISGREGADOR?

             El Día del Patrimonio ha sido una vivencia de tiempo y lugar que nos hace reencontrarnos pacíficamente y de forma libre e integrada no sólo con nuestro pasado y nuestros mayores, sino también entre nosotros, los orientales actuales. Vivimos con mesurada alegría el movernos de aquí para allá, hacer fila y deambular con gente que no conocemos, con los cuales nos sentimos aunados en ese patrimonio, en la patria de nuestros mayores y del presente.
            Los primeros años dentro de la inmensa gama de ofrecimientos, se nombraba una persona fallecida connotada por su influjo en el patrimonio (Livni, Pivel Devoto, Campos…). A partir de 2005 se comenzó a recordar especialmente áreas muy abiertas (Patrimonio sonoro,... el lenguaje de los uruguayos, la arquitectura en el Uruguay).
            Este año 2016, en cambio, tiene un sesgo políticamente correcto, con aire de propaganda: EDUCACIÓN PÚBLICA, Patrimonio Nacional. Es muy bueno que, en medio de tantas carencias y búsquedas, se resalte el valor patrimonial de la Educación en nuestro país, nuestra historia, nuestro pueblo.
            Sin embargo, tratándose precisamente de patrimonio, uno se pregunta qué significado tiene “pública”, en el título indicado. Sería hasta ridículo, ver como patrimonio nacional sólo la educación estatal o de conducción estatal, porque a la Educación Nacional, o la Educación Uruguaya contribuyeron y contribuyen múltiples actores e instituciones.
            Por eso, tratándose de cultura y patrimonio, en el que hay que ser bien amplios e inclusivos, el día del Patrimonio de 2016 debe entenderse como atendiendo a la EDUCACIÓN NACIONAL, en todos sus formas. Reducirlo a lo estatal es totalmente contrario a la historia y al patrimonio nacional.
            Para peor, hay un subtítulo: Integral, integradora, integrada. ¿Por qué digo para peor? Porque el día del Patrimonio no es para pasar consignas, sino para valorar el patrimonio y encontrarnos unidos. Por eso no necesita slogans, que quieran afirmar– como diría Vaz Ferreira – falsos dilemas o paralogismos de falsa oposición.
            La Escuela estatal no es tan integral en su saber. En los hechos lleva a un desconocimiento grande de muchas cosas, como por ejemplo, no da un buen lugar al conocimiento de las religiones y, aunque sea en forma cultural, de la religión católica, sin la cual no se entiende, por ejemplo, a Artigas – católico confeso y práctico en toda su vida – ni las fiestas, ni la pintura occidental.
            Suena digo a slogan de la cultura obligatoria uruguaya. Se repite por todas partes que la cohesión social se la dio al Uruguay la escuela pública (= estatal).  Ciertamente es muy  importante su contribución. Pero no se puede esconder la obra de tantos colegios católicos en barrios y pueblos. Algunos llegaron antes que el Estado, como en S. José de Carrasco (que entonces no era de clases medias, sino de quinteros y trabajadores), el Colegio San Leonardo y la Escuela de las Clarisas atendieron antes que se abriera escuela pública alguna.
            Además en esa  integración, en el salir de la pobreza, en acompañar a los huérfanos y abandonados, no sólo enseñándoles materias, sino acompañándolos en su desarrollo, ¿se puede desconocer la presencia de las religiosas en los asilos, los Talleres de Don Bosco y la cantidad de academias en todos los barrios? Los que escriben esos títulos verdaderamente excluyentes ¿nunca se encontraron con algún hombre cuidado, alimentado y formado por el P. Borrazás en Tala?
            Tratándose de patrimonio, ¿no hay que recordar la enseñanza de religiosos desde la Colonia y los comienzos de la República? ¿José Pedro Varela no estudio en los PP. Escolapios? Para los acendrados artiguistas, ¿Artigas ya anciano no dedicaba largos ratos a enseñar el catecismo a los niños? ¿Puede haber evocación del Patrimonio sin una rememoración histórica desprejuiciada y amplia?
Recordando el Bicentenario de la apertura de la Biblioteca Nacional, algún jerarca – con error histórico y conceptual – afirmó que Artigas dio órdenes al P. Larrañaga de hacer la biblioteca, cuando fue de éste la iniciativa ya en 1815, y quien la llevó adelante. Artigas secundó las ideas de Larrañaga. Por otra parte el primer fondo de libros fue donación del difunto P. Pérez Castellano, de los PP. Larrañaga y Guerra y del Convento de los Franciscanos.
            Asimismo la enseñanza que imparten distintas instituciones de enseñanzas, haciendo presente culturas diversas y afines (inglesa, francesa, italiana, norteamericana) o con otras ideologías (incluso atea y de raíces masónicas), ¿no enriquecen y aportan a la Educación Nacional?
            El Día del Patrimonio no fue creado para pasar consignas, ni para dividir y oponer, sino para aprender con calma, gustar y compartir las riquezas recibidas.
            ¡Qué gran patrimonio la Educación Pública!, el servicio público de educar, llevado adelante por tantos actores, que forma parte de un río muy rico, complejo y que no ha de ser monopolizado, ni por el Estado, ni por ideologías y grupos de poder.
            Por eso que el Día del Patrimonio, evoque la Educación Pública como evocación patrimonial, de forma Integral (= todos los que educan y en todos los tiempos), integradora (= sumando y no oponiendo), integrada (= formando parte de una unida compleja  y rica).
              Hay mucho para celebrar del patrimonio de la Educación Pública Estatal, en el ámbito de todo el sistema educativo, Y nos alegramos. Pero también incluimos  en el patrimonio nacional - que de eso se trata - la libertad de educar en diversas formas y de elegir la elección de distintas maneras. Y también hay mucho para celebrar de este gran patrimonio.
           
            Sean los orientales tan ilustrados como valientes.  Feliz día del patrimonio.

sábado, 2 de abril de 2016

¿Pascua?

Entre diversas reflexiones pascuales, me pareció interesante la del Dr. Ignacio de Posadas, aparecida en el diario El País. Por eso, la  transcribo


¿Pascuas?
¿Y a mí: qué? ¿Qué interés puede tener la Pascua para un no creyente?

La creación es algo mucho más fácil de aceptar. De hecho, que la maravilla del mundo, su naturaleza, el cielo y sus estrellas, en fin, todo lo que somos y todo lo que nos rodea, con su belleza, su infinita variedad y su orden, sea fruto de una casualidad espontánea, rechina al entendimiento mucho más que la existencia de un creador, a quien el hombre siempre llamó Dios, dios o divinidad.
Santo Tomás de Aquino, en su Summa Theológica, destina muy poco espacio a las constataciones sobre la existencia de Dios, no -co-mo algunos sostienen- porque no se sentía muy seguro de ellas, sino porque el punto es tan obvio que no requiere mayor desarrollo. Todo su esfuerzo e inspiración está en la siguiente parte: ¿cómo es ese obvio Dios creador?

Ahí es donde la Pascua viene a cuento.

La Pascua es mucho más difícil de entender y de saber (en su etimología latina), que la creación. Aunque su clave está, precisamente, en la creación. Porque la clave de la creación es el amor: ¿qué otra fuerza puede explicar la maravilla del mundo y lo insólito de nosotros mismos? ¿A quién se le pudo ocurrir crearnos? ¿Por qué? ¿Para qué?

Que la clave de la creación sea el amor es bastante lógico, aunque a la vez insondable.

Pero el Cristianismo nos habla de un amor todavía más enorme, más insondable, incomprensible, hasta misterioso.

Ahí está la Pascua.

La Pascua es el súmmum del amor: dar la vida por otros.

Pero: no es cualquiera que la da.

No la da por cualquier motivo.

No la da de cualquier manera.

Es Dios, el creador, que da Su vida, a Su Hijo, por los-otros, nos-otros y que la da no como premio por los logros maravillosos de esos otros, o como retribución por todo lo que nos acordamos de El, sino pa- ra sacarnos del pozo en que, por las nuestras, nos clavamos.

Y la manera elegida, libremente, es una caracterización fortísima de ese amor. No es por un acto de magia, siquiera de magnanimidad: es el ejercicio del amor a partir de sus raíces más profundas: en el dolor y en la humillación.

La creación es una apuesta al amor. La Pascua es la redoblada de esa apuesta. La demostración de que no fue cosa de una vez, un solo acto de amor con la creación y después, arréglate como puedas. La Pascua es Dios en la cancha: el partido permanente del amor. La señal de que Dios es amor.

Y aquí vale un aparte, pensando precisamente en quienes no creen: Dios no está en el negocio del “branding”. No vende un producto. Si no querés comprometerte con credos e iglesias, empezá por amar. “Dios es amor” dice San Juan “y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él”. San Agustín, que era más extremista, se anima a decir: “ama y hacé lo que quieras”.

La Pascua contiene además el énfasis sobre una veta especial del amor: el perdón. Algo que el papa Francisco ha querido enfatizar proclamando el Jubileo de la Misericordia. “El nombre de Dios es Misericordia”, formula certeramente Francisco.

Contra todo esto se suele contraatacar con las miserias de los cristianos y de la Iglesia, desde sus sumos pontífices a sus cristianos de a pie, pasando por curas, obispos y cardenales, con tantos ejemplos de defectos y bajezas. Muchos ven allí la prueba que destruye la fe: “qué me venís a hablar de Dios con lo que hizo el Papa tal, el cura cual”…

Y, sin embargo, ahí precisamente hay un fortísimo indicio de la existencia de Dios.

Esa larga historia está salpicada de miserias pero es esencialmente la crónica, increíble, de cómo, con todo eso, el amor de Dios es vivido y proclamado hasta hoy, por y a través, de todos esos pecadores que tratan de ser parte la Iglesia.

Entonces, ¿cuál podría ser verosímilmente el interés de un no creyente por la Pascua?

Bueno, la evidencia histórica de que, en nuestro mundo trenzado de dudas, enfrentamientos, renuncios y falsedades, sigue ahí una realidad de amor y entrega entre héroes y flojos, que habla de algo mucho más fuerte que nuestra miseria humana.

Da que pensar….

¡¡Felices Pascuas!!

sábado, 26 de marzo de 2016

CRISTO RESUCITÓ. DIOS SE INTERESA POR NOSOTROS.


Amigos.
Miremos los hechos. Abramos los oídos.
CRISTO RESUCITÓ. Él vive y reine y sale a nuestro encuentro.
Lo primero que nos anuncia su palabra y vida, su muerte y resurrección es que DIOS SE INTERESA POR NOSOTROS: Él nos busca.
Estamos viviendo en una humanidad que quiere organizarse como si Dios no existiese, como si Cristo no hubiera muerto en la cruz. En  una cultura cerrada a la gracia del Resucitado, queremos construir una felicidad alejándonos de la verdad de la creación, del perdón de Dios y sus mandamientos y de la vida nueva de hijos de Dios.
            Nos autoconvencemos en nuestra suficiencia, pensando y obrando como si lo único que importara fueran nuestros actos.
¡El Viernes Santo se usa como fecha de partidos de selecciones!
            Ya no hay lugar para el silencio y para mirar el amor de Cristo crucificado.
Sin embargo de esa misma sinrazón, nos sigue salvando Jesús desde lo alto de la cruz. ¡Miremos a Jesús crucificado!
            Se quiere organizar la convivencia social acallando al Maestro de las Bienaventuranzas, se piensa la felicidad humana en oposición al orden de la creación, a la ley natural, salteándose los mandamientos de la ley de Dios  y la enseñanza del Padre de las misericordias.
Esta invención irracional destruye el sentido del ser humano, de su alma y de su cuerpo. Con ficciones se opone al matrimonio y a la familia. En lugar de de crecer y multiplicarse, la opción es negar la  procreación. Fijémonos que el sistema muestra como gran resultado que entre nosotros legalmente matamos a más de 9000 criaturas por año, casi un 25 por ciento con respecto a los que nacen.
PERO JESUCRISTO IGUALMENTE SIGUE INTERCEDIENDO POR NOSOTROS, NOS LLAMA Y SALE A NUESTRO ENCUENTRO.
Como Él lo había anunciado, al tercer día, el Domingo, resucitó y se apareció a sus discípulos descreídos y sin esperanza. Ellos fueron transformados por su nueva presencia. CRISTO RESUCITADO ES LA VERDADERA NOVEDAD DE LA HISTORIA HUMANA. SU PRESENCIA TRANSFORMA AL HOMBRE.
Su humanidad participa de la inmortalidad y plenitud de vida propia de Dios. Y Él vive, reina, actúa, salva.
            No es que nosotros tenemos que empujar a Dios para que se ocupe de nuestras cosas. No. Es Dios quien nos ama primero y quien se interesa por nosotros. Se interesa con amor, misericordia y fidelidad.
            DIOS  SE INTERESA POR NOSOTROS Y NOS BUSCA Y NOS LLAMA. Y no pensemos que lo hace porque esté obligado, porque nosotros se lo exigimos. No. Dios se interesa por nosotros y nos busca, porque nos quiere. Está ligado por su amor y misericordia, de modo totalmente libre.
             DIOS SE INTERESA POR NOSOTROS y nos busca con misericordia.
Cristo resucitado, vivo, nos interpela. Nos dice: “He aquí que yo estoy a  la puerta y llamo, si alguno me abre, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Apoc. 3,20).
            Dios en Cristo sale a nuestro encuentro, se interesa por nosotros y nos busca.
La Iglesia nos trae esta invitación y búsqueda de Dios, por su palabra, ¡Oigamos la predicación del Evangelio!
Cristo vivo nos habla por el testimonio de los santos: ¡miremos a Teresa de Calcuta!
Jesús nos da la vida nueva ya ahora en los sacramentos de la Iglesia: ¡recibamos los sacramentos!.
            La Iglesia no intenta crecer en número para ser más grande o fuerte, como algunos creen. La Iglesia no junta gente para sí misma.
La Iglesia de Cristo, es el cuerpo en que obra Cristo Resucitado: hace presente que Dios se interesa por nosotros, que sale a nuestro encuentro y que nos ofrece su misericordia y una vida nueva, en justicia y santidad verdadera.
            Les deseo a todos el encuentro con Cristo Resucitado.

FELIZ Y SANTA PASCUA DE RESURRECCIÓN.