martes, 10 de enero de 2017

Francisco ¿Misa hacia Dios,? ¿de espalda al pueblo?

El Papa Francisco ofreció el Sacrificio de la Misa, rezando la plegaria y elevando la ofrenda, de cara al Crucifijo y dirigido hacia la cabecera o ábside de la iglesia.


Este ordenamiento en que toda la asamblea, encabezada por el obispo o presbítero, esta dirigida hacia un mismo punto se llama Ad Orientem o ad Deum, o coram Deo. Expresa mejor el que todos juntos, fieles y sacerdote ofrecen al Padre el sacrificio de Cristo en un mismo Espíritu.
Todas las Iglesias de Oriente lo hacen así y ha sido la forma más tradicional en Occidente.
Todos los papas después del Concilio Vaticano II también lo han hecho con mayor o menor frecuencia.
Por eso, no es novedoso que lo haga el Papa Francisco.
 El decir que da la espalda al pueblo es una tontería por ignorancia o necedad. Porque en el ofrecimiento del sacrificio no se dirige a los fieles ( que habría que decir están de espaldas unos de otros), sino que con ellos se dirige al Padre y por Cristo.
En la Iglesia hay libertad para seguir los ritos establecidos - puesto que la liturgia es de la Iglesia, no de los sacerdotes ni de los fieles -. Es bueno abrir la mente y dar a los fieles las riquezas a que tienen derecho.
Por cierto, es lícito la forma que no está mandada, pero se hizo habitual en las últimas décadas: cara al pueblo o coram populo, aún en la plegaria eucarística.

viernes, 23 de diciembre de 2016

¿Cómo celebrar la Navidad?

Los que más disfrutan de la Navidad son los niños y los que tienen un alma de niño.
Los invito a recibir al Niño como un niño.
Seamos curiosos, y no repetitivos. Esta Navidad puede ser nueva, si descubrimos al
Niño que nace a Jesús.
Hay muchas invitaciones en la Navidad.
·         La primera es el SILENCIO. Aunque parezca raro, con tanto barullo, con cohetes y fiestas. Es imprescindible tener algunos ratos ¿horas? de silencio.  El que lo busca lo encuentra.
·         Mirar en silencio todos los dones que recibimos de los demás. Agradecer aunque sea interiormente todo lo posible. ¡quedaremos admirados y se nos ensanchará el corazón!
·         Agradecernos a nosotros mismos el bien que hayamos podido hacer.  Estar contentos con el bien que hay en nosotros.
·         Pedir perdón y perdonar, a los demás y a nosotros mismos. 

·         Al principio o al final, o en el medio, recibir a Jesús. Es increíble que celebremos su nacimiento y no lo atendamos a él. Él es el don mayor de todos… y todo nos  viene por él.



·         Prestar atención a lo que Jesús, con su venida, quiere darnos. Quizás es algo a lo que no le prestamos atención. Quizás no es nuestro mayor interés. Pero es el regalo que él nos quiere dar, tratemos de descubrirlo: Jesús, ¿qué quieres regalarme? Y, por ello, cómo recibo tu regalo.
·         En Jesús, Dios nos da su máximo regalo: este mi Hijo, el amado, ¡escúchenlo!
·         Sería bueno algo de todo esto. Un poquito, lo cuentes a tu familia. Encontrar también silencio para hablar de lo que más importa… por cierto, sin la televisión.

Dos últimas:
1)      Reza en familia en Navidad. Si tú no sabes, o si tú no quieres, o si no crees, invita a alguno a que rece.  Sea leyendo Ev. de San Lucas cap. 2, v. 1-20  (en el  medio está: "Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento,  y (María) dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento".
Si alguno lo sabe, agregue un Padrenuestro y un Avemaría.

2)      Si están bautizados… vayan a celebrar la Navidad en la Santa Misa. ¡obvio! como dicen los chicos.  Si Jesús allí se hace realmente presente, en la palabra y en su cuerpo y sangre. ¡Obvio! Si cada Misa es Navidad.

¡Feliz, silenciosa, y regalada Navidad! como un niño contento y agradecido, con un Niño contento y bueno.

Cuento de Navidad

Lo envió Silvana Fiamene... lo comparto


Cuento de Navidad

Transcurría diciembre del año 2066. Un niño, de los pocos que había por esa época, volaba en su patineta a propulsión de aire comprimido por la Avenida Benedetti. Al llegar a la esquina, entró en un moderno rascacielos tan alto como angosto identificándose ante el portero robótico como Alfredo Peres. “Vengo a visitar a mi abuelo”, comentó, sabiendo que al guardián de acero poco le importaban sus motivos.
Al llegar al piso número 53 el ascensor de cristal se detuvo. Pasó por al lado de varios ancianitos que absortos en sus pensamientos y palabrerío no notaron su  menuda presencia. Su abuelo sí que lo notó. Esperaba su visita cada mes, contando los días en su pequeño almanaque electrónico. “Te traje algo abuelo”, comentó el pequeño Alfredo, “no ha sido fácil de conseguir”. El niño sacó de su mochila un minúsculo paquete conteniendo cápsulas de diferentes colores. “Tienen sabor a chocolate de distinta clase” comentó emocionado.- “Gracias cielo” le sonrió su abuelo. “Alfredo, ¿qué fecha es hoy?” preguntó un tanto confundido. “25 de diciembre abuelo” respondió el niño.
“ah! Es Navidad” suspiró Don Lucho con cierta nostalgia. “¿Navidad?, ¿qué es eso abuelo? Preguntó el pequeño… su abuelo lo miró perplejo. No lo recordaba.

   
Al volver a casa, preguntó a su nodriza si sabía que significaba Navidad. “Ni idea” comentó la joven, “nunca había escuchado esa palabra”. El niño preguntó entonces a todos cuantos conocía. Era inútil, nadie sabía. Se preguntó entonces si sería un invento de su abuelo. Hacía tiempo que no estaba bien de la memoria y a veces no podía hilvanar un acontecimiento con otro. Sin embargo, la curiosidad lo mantuvo en vela casi toda la noche. ¿Cómo podría saber a lo que se refería su abuelo con “Navidad”?. ¿Qué podría hacer para descubrirlo? Entonces se le ocurrió la idea más brillante, desde que había cubierto a Saya, su mascota virtual autosuficiente, con luces led para poder encontrarla en la oscuridad. Inventaría una máquina del tiempo. ¡Sí!, hacía mucho que venía procesando la idea y este parecía ser el momento justo. Regresando unos años en el tiempo, tal vez podría ayudar a su abuelo a recordar lo que significaba la Navidad. 

Usando su vieja impresora 3 D, comenzó a formar cada una de las piezas que necesitaría para el ensamblaje de la máquina y mezclando una combinación de gases a alta velocidad activados con Carbono 14, pronto tuvo listo su invento. Una parte del plan ya estaba en marcha. La segunda era un poco más complicada. ¿Cómo haría para sacar a su abuelo del lugar donde residía desde hacía tanto tiempo sin el consentimiento de un adulto responsable? Su padre lo había solicitado por catálogo a una empresa de ingeniería genética, y ocupado como estaba en mil tareas internacionales lo había dejado al cuidado de una nodriza hacía varios meses. No había ninguna certeza de que fuera a volver pronto. Tendría, como tantas otras veces, que arreglárselas solo.
Disfrazó entonces la máquina del tiempo como si fuera un dispensador de cápsulas de helado y se aventuró a llevarlo hasta la residencia. El apático portero de hojalata no sospechó nada y luego de la identificación digital y pupilar del niño, le dejó subir.
Una vez arriba la cosa era más sencilla. Solo debía convencer a su abuelo de subirse a su invento. Don Lucho estaba tan contento con la visita inesperada de su único nieto que le concedió sin más lo que le solicitaba. “Vamos a ir a descubrir lo que es la Navidad abuelo” le dijo emocionado el pequeño. “¡yo te ayudaré a recordar!”.
Y así ambos asegurados en sus asientos pusieron en marcha el invento reluciente del pequeño Alfredo.
“Año 2000” programaron y luego de varios giros suspendidos en el aire, la máquina desapareció.

Aparecieron en el borde de un continente, sobre el Océano Atlántico. “Disculpe Señor, ¿cómo se llama esta ciudad?” preguntó Alfredo. “Montevideo, chiquilín, la capital de Uruguay”. El niño se quedó sorprendido. Estaba seguro que nunca había oído hablar de aquel lugar.
25 de diciembre del año 2000. Decidieron explorar para poder llegar a una conclusión sobre lo que significaba la “Navidad”.
Después de recorrer todo el día la ciudad y hablar con mucha gente, Alfredo sintió que ya lo tenía resuelto:
“Abuelo” dijo emocionado, “lo hemos descubierto. La Navidad es juntarse toda la familia, hacer una gran fiesta, esperar a un personaje muy abrigado de rojo al que todos llaman Papá Noel, comer muchas cosas, tomar bebidas que te pongan “alegre” o “mareado”, abrir regalos junto a ese árbol verde lleno de “chirimbolos” y luces de colores. ¡Qué lindo abuelito! ¡Ya sabemos lo que es la Navidad!”
“Sí”, contestó Don Lucho también con cierta emoción, “pero…me late que la Navidad es algo más, solo que no puedo recordarlo”
“¿Y por qué harán esa gran fiesta? ¿y quién será ese tal Papá Noel? Preguntó el pequeño de nuevo intrigado.
“o Santa Claus, o San Nicolás” contestó Don Lucho. “Sé que le llaman también con esos nombres pero no sé bien quién fue”
“No te preocupes abuelo, lo averiguaremos”
Y googleando en su reloj buscó la fecha en la que vivió tan friolento personaje.

 

Así partió nuevamente la máquina del tiempo con sus dos tripulantes hacia el año 325, lugar: Asia Menor.
En una callejuela cubierta de nieve vieron pasar un montón de niños alborotados. Alfredo nunca había visto tantos niños juntos. Su abuelo, aunque con muchos más años, tampoco. Casi nadie tenía hijos en el año 2066. Las escuelas habían tenido que cerrar por falta de estudiantes y los niños eran educados solos y en sus casas por computadoras muy modernas que tenían la información necesaria para cada grado.
Pero ahí estaban todos esos niños con una algarabía enorme, corriendo y saltando todos en una misma dirección. “Hey, ¿a dónde van?” les preguntó Alfredo.
- “¿Dónde más?-le contestaron, “¡con Monseñor Nicolás!” “¿Qué no sabes qué fecha es hoy? ¡Hoy es Navidad! Y el Obispo acaba de regresar de la ciudad de Nicea. Seguro nos ha traído muchos regalos de allá”
Efectivamente, Monseñor Nicolás, había vuelto tan contento del Concilio de Nicea que en el camino había conseguido muchos obsequios para los chicos y también comida para los pobres. Y así sin más, lo encontraron repartiendo todo cuanto tenía a los niños y necesitados.
“¿Por qué lo haces?” le preguntó Alfredo a Nicolás de Bari. “Es que hoy celebramos la Navidad, que es el nacimiento del Niño Jesús, y como es el mayor regalo que Dios nos ha dado, yo también doy con generosidad todo cuanto tengo, para demostrar a los demás cuánto nos ama Dios”.
“¿y quién es Jesús, y cuándo y dónde vivió?”
“Jesús es el Hijo de Dios vivo, que nació de María la Virgen, pasó haciendo el bien en la tierra y luego se entregó por nosotros para salvarnos de la muerte y llevarnos a la Felicidad Eterna del Cielo” “eso es lo que acabamos de proclamar en el Concilio donde nos reunimos este año, con Atanasio y otros sabios y valientes más”. Y dándole un oso de peluche al niño y unos dátiles azucarados al abuelo, se marchó rumbo a la Iglesia que ya redoblaba sus campanas para celebrar la misa de Navidad que él mismo presidiría.


“¡Ya recuerdo algo!”, dijo exaltado el abuelo “Jesús, Jesucristo es el que a partir de su nacimiento contamos los años, antes y después de Cristo dicen los libros que narran la historia de la humanidad”
“Vamos abuelo, todavía nos queda mucho por resolver” invitó Alfredo. Y poniendo en marcha la pequeña nave retrocedieron en el tiempo hasta Belén en el año 0: estaba por acontecer la primera Navidad.
Ni bien bajaron de la nave, unos personajes muy elegantes, ataviados con finas telas hasta en su cabeza y montados en unos animales muy grandes y extraños les preguntaron: “Disculpen, venimos desde muy lejos siguiendo una estrella que nos ha guiado hasta aquí, ¿conocen ustedes dónde ha de nacer el Salvador del mundo?”
“bueno, contestó el pequeño Alfredo, eso no lo sabemos, pero nosotros también estamos buscando a un niño, su nombre es Jesús, tal vez juntos sea más fácil encontrarlos”
Y montados en aquellas criaturas del desierto, prosiguieron su viaje, ahora acompañados.
En la ciudad de Belén encontraron mucha gente atareada y pensaron que tal vez así era la Navidad en todos lados. Pero en cuanto se pusieron a preguntar, nadie sabía nada sobre el nacimiento de Alguien importante, ni de una Virgen que se llamara María. Entonces los Sabios de oriente decidieron seguir confiando en su estrella, ya que les había guiado hasta allí. Hacía frío en aquellas tierras en esa época del año, y en una cueva, refugio de animales, junto a un burro, una vaca y unos cuantos pastores, encontraron a esta humilde familia, que sorprendidos sostenían en brazos un pequeño niño. Alfredo nunca antes había visto un bebé. Pensó que los reyes tampoco, pues se pusieron de rodillas ante Él. La joven madre era muy dulce y sus ojos reflejaban una alegría inmensa. Entonces los pastores contaron como se les habían aparecido unos ángeles cantando y anunciando el nacimiento del Salvador. Los reyes por su  parte también contaron como la señal en el cielo les había guiado hasta allí a ellos, que durante toda su vida habían estado buscando la Sabiduría eterna. Y el abuelo Lucho contemplando al Niño Dios recordó como la Esperanza había estado siempre unida a este acontecimiento único, y se llenó de gozo al comprender que más allá de los tiempos y lugares, para todos hay un Cielo esperando.

  
  
Al regresar a casa, Alfredo y su abuelo contaron a todos lo que habían vivido juntos.
A medida que transmitían la historia de la Navidad los rostros se iluminaban y los corazones se encendían. Uno de los abuelos sacó de su baúl un ejemplar empolvado de la Biblia que contaba esta historia maravillosa de Amor de Dios a los hombres. Los padres la transmitieron a sus hijos con esperanza, y en ellos brotó la semilla de la Fe.
El mundo, para ese año 2067, se había vuelto a llenar de Luz, de Paz y de Verdadera Alegría.   a.                            

miércoles, 21 de diciembre de 2016

CELEBRACIONES DE LA NAVIDAD EN LA IGLESIA CATEDRAL NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE EN CANELONES

Estas son las celebraciones en que estaré presente

Viernes 23
20.00: pesebre viviente en la Plaza 18 de julio.

Sábado 24. 
20.30: Misa de Nochebuena

24.10: Misa de gallo

Domingo 25. Día de la Natividad de N. S. Jesucristo
10.30: Misa Solemne
19.30: Vísperas
20.00: Santa Misa

Jueves 29.
18.30: Visperas
19.00: Santa Misa
19.45: presentación y bendición de los cuadros la creación de la Luz y la creación del hombre y la mujer.
En la Iglesia Catedral iremos presentando distintos momentos de la Historia de la Salvación. Comenzamos con dos cuadros. El obispo dará una explicación del proyecto.

Sábado 31. Prefestiva de la Bienaventurada Virgen María Madre de Dios 
18.30: I Vísperas 
19.00: Santa Misa y Te Deum.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Libertad religiosa. Laicidad


En el mundo hay horribles ataques a los hombres, basados en la ausencia del respeto por la libertad religios

De acuerdo con el Religious Freedom Report 2016, de la organización Ayuda a la Iglesia necesitada:
Sobre el 75% de la población mundial vive en áreas con patentes restricciones religiosas (Pew research center). De los 196 países estudiados 38 muestran inequívocas evidencias de violaciones significativas a la libertad religiosa.

El Uruguay está exento de tal violencia, de lo cual hemos de congratularnos.
Sin embargo, anota el informe:
"Se observa en el debate público la discusión en torno al alcance de la laicidad del Estado tan característica de Uruguay. Es posible constatar hechos de intolerancia y discriminación religiosa sustentados en una interpretación de lo laico como ausencia total del fenómeno religioso en el espacio público confundiendo, por ejemplo, profesar la fe con proselitismo o si se debe confiar en una autoridad parlamentaria que declara abiertamente su religión o la ubicación de símbolos religiosos en lugares públicos.
En todo caso, la discusión en torno a lo religioso se considera algo positivo pues demuestra el dinamismo de la materia que anteriormente se arriesgaba silenciar sin mayor intercambio".

viernes, 4 de noviembre de 2016

Los santos: ellos manifiestan el ser e la Iglesia

El mundo, el que se llama a sí mismo con capacidad crítica, continuamente ve en la Iglesia, o lo que le parece que coincide con el propio mundo - entonces la alaba - o los pecados de los miembros de la Iglesia - que también coinciden con el mundo - pero entonces la vitupera.

Sin embargo, los que realmente manifiestan la realidad más profunda de la Iglesia son los santos. Yno particularmente porque hicieran alguna acción que parezca buena a los hombres, sino por su particular docilidad a la gracia y voluntad de Dios, por su humildad y obediencia. Lo cual, ciertamente, también produce frutos de justicia, gracia y misericordia para con el prójimo.

Así el mundo cuando habla de la Iglesia, habla de poder, de ambiciones y muchos otros pecados, que si son reales no tenemos por qué ocultar, puesto que la Iglesia le canta a Jesús, el Cordero que quita los pecados de los hombres: tú solo eres santo.

Pero, lo que sí pide un espíritu más crítico y buscador de la verdad es reconocer - y para ello conocer - la variedad y el esplendor de la santidad de la Iglesia. Son los frutos más hermosos de la humanidad.

El 3 evocamos a San Martín de Porres, mulato, desclasado, humilde, enamorado de Cristo, servidor de pobres,enfermos y también de los animales.
El 4 a San Carlos Borromeo, de familia noble, emparentado con papas, de modo que junta a su santidad, la capacidad de mando, el gobierno de situaciones difíciles, el amor a todos, la entrega a los humildes.

¡Qué grande es la Iglesia en sus santos! Y cuánto bien haría que en la cultura común, en la enseñanza se diera a conocer a algunos santos. Daría un buen impulso a las nuevas generaciones.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

EVOCANDO A JORGE BATLLE y SU LAICIDAD ABIERTA

 Muchas cosas buenas, lindas y verdaderas se han dicho estos días acerca del Dr. Jorge Batlle, como persona, como político, como estadista, como pensador.
Yo quisiera agregar un granito de arena, recordando su concepción de ‘laicidad’, coherente con su pensamiento y su personalidad. Su postura fue de una laicidad abierta y positiva. Sea dicho en un sentido filosófico – de reconocimiento del valor espiritual y su importancia en la sociedad – sea en un sentido histórico – de valoración crítica de los distintos momentos – sea en una visión de la realidad de la composición de nuestra convivencia ciudadana.
Yo escribí un largo artículo analizando las actas del Parlamento en la discusión acerca del monumento de la cruz recordatoria de la visita papal. Fue publicado primeramente en la revista Soleriana, 1995, año XIX, 1-2, pp.203-239, con el título La conciencia uruguaya se confiesa ante Cristo. Discusión parlamentaria sobre la cruz del Papa. Luego formó parte del libro Alberto Sanguinetti Montero, Amor, verdad, gratuidad, Buenos Aires 1997, p.279-319, como capítulo 11, con el título más amplio Religión y laicidad a fines del siglo XX.
Allí aparecen citas de muchos parlamentarios (Los textos citados están tomados de : 1) Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores, Tercer período ordinario de la XLII Legislatura, Nº 180 - Tomo 305,  (14 de mayo de 1987), p.391-433 (citamos Senadores)  2) Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes, Tercer período ordinario de la XLII Legislatura, Nº 1940 - Tomo 628 (9 de junio de 1987) p.542-596; Nº 1941-Tomo 628 (10 de junio de 1987) p.614-698; (citamos Diputados).
Hay posiciones encontradas, acerca de tolerancia, laicidad y religión, desde una concepción clásica, fijista y cerrada de laicidad, hasta un concepto positivo, abierto, que acepta relecturas históricas. En este segundo grupo el Dr. Batlle desplegó su capacidad intelectual y su comprensión del alma de la nación.
Como pequeño homenaje a sus aportes en tantos órdenes de la vida, sigue a continuación lo que escribí presentando su postura en las páginas 306-309 del mencionado libro.

* * * * * * * * * * *

El senador Batlle continúa en la línea anterior. Señala que el artículo 5º es interpretado hoy, por él y por otros, en una realidad política y social distinta del año 17. "Entiendo la laicidad de una manera distinta a como se la ha concebido en el pasado o tradicionalmente en el país"[67].
Batlle desideologiza la discusión que quería -por parte del laicismo opositor- plantearse en un nivel de principismo abstracto: identidad entre laicismo y no sostener el Estado una religión, identificado con una total prescindencia, encerrando la religión sólo en el ámbito privado, por lo cual no puede aparecer ningún  símbolo religioso determinado en la vía pública [68].
Él desideologiza: primero con un tratamiento histórico del tema. No es igual en el siglo XIX, en el año 17, y ahora. Y ve las consecuencias positivas y negativas de la solución del 17 ahora.
Desideologiza en segundo término la afirmación de que la igualdad para todas las posturas, incluidas las religiones se vea de un modo abstracto desconociendo la realidad: aquí concretamente la mayoría se reconoce en el símbolo de la cruz, porque nuestras raíces son cristianas y, aún más, una buena mayoría es católica
El reconoce la actitud que deben mantener los organismos y acciones del Estado, en cuanto no sostener religión alguna, ni estar en condición de dependencia o influencia de una determinada creencia religiosa. Pero, afirma, "ese sentimiento de laicidad, que prevalece en la vida nacional, se ha transferido o transformado en una actitud que extendida a todas las formas de la actividad no creo que haga bien ni que sea buena para ninguna sociedad”.
Y describe la situación cultural - ya no jurídica- de laicidad: "La laicidad consiste, para algunos en limitar su manera de pensar, en no exhibir su forma de sentir o de creer. En realidad, a lo largo del tiempo las filosofías que han prevalecido y las ciencias y tecnologías que las han acompañado, han transformado la laicidad en un profundo escepticismo y por ello la laicidad se ha vuelto un instrumento de carácter, digamos, negador de la fuerza espiritual, de la razón o de la raíz espiritual de cada uno de nosotros”[69].
Defiende esta postura la necesidad de que se expresen las opciones y entonces, entiende la laicidad, con un significado de respeto, pero no de negación, una actitud con la que y desde la que se exprese la manera de pensar[70].
Entonces, consecuente con su primera distinción de carácter histórico -entre su lectura actual y la del año 17 - continúa viendo el sentido histórico de lo que se debate. Más allá de la visita del Papa, la permanencia de la Cruz en ese lugar reconoce que "este es un país de origen católico, dado que esa fue nuestra primera emigración y todos nuestros héroes de la independencia profesaban esa religión".
Sitúa el liberalismo posterior no como contrario al sentimiento religioso, sino en contra de determinadas prácticas y actitudes políticas del centro de poder que representó siempre la religión católica, en el discurso político coyuntural... de forma que aún en aquello opositores decimonónicos  ve -con Octavio Paz- a participantes de una especie de ‘tibia religión filosófica de católicos disidentes’ que al final lo fuimos todos[71].
Con audacia, dentro del debate, acepta "que se trata de un homenaje a un símbolo de una religión (la cruz). Sin embargo esto no quiere decir que el Estado la asuma, sino que reconoce la existencia de una religión  y no está en contra de que se rinda un homenaje porque  entiende el sentimiento no sé si mayoritario porque no lo he medido,... " [72].
Con el mismo realismo histórico y cultural se afirma y se acepta que la cruz de alguna manera expresa el sentimiento cristiano de una civilización de la cual todos formamos parte y de la que hemos heredado los valores fundamentales de nuestra conducta cotidiana y, moral, que están por encima de las ideologías, de los partidos...[73].
Luego de agregar otros posibles simbolismos, agrega: "la presencia de ese símbolo de carácter espiritual, que tanto representa en la vida de nuestra civilización, de nuestro país y de todos de cuya historia formamos parte - esto es también importante - contribuye a que el país comience a no discutir -porque ¿por qué tenemos que hacerlo? ¿por qué controvertir? - sino, a sentir las cosas del espíritu como algo que tiene que volver a tener importancia primera en la vida de los seres humanos”[74].
También enfrenta el Senador Batlle el prejuicio de una igualdad aséptica, que dice: debe ser para todos iguales, aún con igualdad hipotética; entonces tendría iguales derechos de presencia -no de ser respetada- un adepto solo de una religión que la Iglesia Católica. Con gran realismo acepta que en nuestra cultura, con muy diferentes adhesiones, la ampliamente mayoritaria es la católica: el respeto por las demás no implica la falta de respeto por la realidad de esta mayoría:
"En función de esto (el párrafo aludido anteriormente) es que estamos a favor de que la Cruz permanezca en ese lugar, tal como si yo estuviera donde se profesa el islamismo aceptaría que allí hubiera símbolos de esa religión y si mañana los armenios o los judíos, o cualquier otro grupo que profese alguna religión, quisieran hacer un homenaje al hombre que los representa y que llega al Uruguay, en Montevideo, lo aceptaría. Entonces me preguntarían, ¿por qué no en tal lugar? y estaría de acuerdo porque en medio de las religiones que se profesan en la actualidad en el país con toda libertad, el catolicismo es, sin ninguna duda, aun para aquellos que no somos católicos, la que representa el sentimiento enormemente mayoritario de la población del Uruguay. ¿Acaso nos distinguimos por el islamismo? No; nos distinguimos porque estamos embarcados y provenimos de una corriente cristiana. Algunos profesan activamente esa religión, otros no la practican o como el señor senador Senatore han sido bautizados, que no es mi caso".
Y luego de recordar la ausencia de sacramentos en su familia, agrega: "Pero reconozco que en la vida del país prevalece el sentimiento cristiano y si algún símbolo de espiritualidad nos puede representar, no para confrontarnos, sino para reclamar por esa y otras vías que esos temas vuelvan a tener presencia en la vida de los pueblos, quizás éste es el más apropiado, porque alrededor de él cada uno puede identificarse con su pensamiento".




[67] Senadores, p.419. Sturla: "En el año 1929 se interpeló al Ministro de Relaciones Exteriores de la época por haber mandado a un subordinado suyo a asistir a un Te Deum en la Iglesia Matriz. Hace un mes escaso el señor Presidente de la República se hizo presente en la ceremonia litúrgica celebrada en Tres Cruces y cinco o seis Ministros de su Gabinete comulgaron públicamente de manos del Santo Padre. ¿Quién duda que eso es un progreso sustancial en las costumbres y en las prácticas del país? Hace setenta años se censuraba acremente a un ciudadano por haber acompañado a su hija hasta el altar en la ceremonia religiosa de un casamiento. En cambio, setenta años más tarde, se admite que el Presidente de la República concurra a un acto de este tipo. ¿Quién duda, repito, que esto es un avance sustancial en nuestras costumbres y en nuestras prácticas? Esto es un síntoma de tolerancia. No debemos flaquear ante la tolerancia” (Diputados, p.593).
[68] Daverede, para destrabar esta concepción estrecha de laicismo, adelanta la distinción entre Estado y Nación: "Sabido es que en las democracias el concepto de Estado no comprende toda la amplitud que tiene el concepto de Nación; de lo contrario caeríamos en un totalitarismo. Aunque el Estado esté comprendido en la Nación, ésta abarca una extensión conceptual mucho más amplia... Se sobreentiende que se declaran monumentos públicos no, precisamente porque expresen los valores del Estado -como si esos valores fuesen su patrimonio exclusivo- sino más bien porque ponen de manifiesto los valores de la Nación" (Diputados, p. 583).
[69] Senadores, p.419.
[70] Lescano: "... porque ése es el sentido último de un Estado laico: admitirlas (las ideas) no sólo en la intimidad o en la reserva, sin ser también capaz de crear las condiciones para que no se violente la conciencia ni -por supuesto- la Constitución, cuando esas ideas asumen el carácter de un símbolo visible en un lugar público, y aún de particular relevancia, como admito que es el que en este momento está levantada la cruz" (Diputados, p. 651).
[71] Cf. Senadores, p.419.
[72] Senadores, p.419.
[73] Cf. Senadores, 419.
[74] Senadores, p.420.